16 de diciembre de 2025

Soda Crowd aterriza en España con un plan de financiación de 100 millones de euros destinados a promotores

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El mercado inmobiliario español acaba de sumar un nuevo jugador en la financiación alternativa. Soda Crowd, una plataforma de crowdfunding inmobiliario con trayectoria internacional, ha anunciado oficialmente su entrada en España. Su llegada pretende cubrir un doble vacío: por un lado, el de las promotoras medianas y cooperativas de vivienda que encuentran dificultades crecientes para acceder a la financiación bancaria; y por otro, el de inversores minoristas que buscan rentabilidades atractivas en un sector históricamente reservado a grandes patrimonios.

La decisión de aterrizar en España no es fruto de la casualidad. El país atraviesa un momento singular en el mercado inmobiliario: la demanda de vivienda sigue creciendo, la oferta no logra responder al mismo ritmo y el acceso al crédito bancario se ha endurecido con la subida de los tipos de interés. En ese escenario, los modelos de financiación alternativa cobran relevancia.

España tiene todos los ingredientes para convertirse en un mercado líder en crowdfunding inmobiliario: alta demanda de vivienda, dinamismo en las grandes urbes y una cultura inversora cada vez más abierta a explorar fórmulas alternativas”, explica Emiliano Rapaport, CEO de Soda Crowd en España. “Llevamos años observando el mercado y creemos que este es el momento adecuado para lanzar nuestra propuesta”.

Soda Crowd llega respaldada por la experiencia de su grupo matriz, con más de 15 años de trayectoria en el ámbito de la financiación inmobiliaria internacional.

Actualmente, la plataforma ya está analizando cuatro operaciones concretas en ciudades estratégicas como Madrid, Barcelona, Málaga, Bilbao y Baleares, donde la presión de la demanda es más alta y las oportunidades de retorno son más atractivas.

La apuesta no se limita a vivienda tradicional. Según datos de la propia compañía se dirigirá al segmento residencial, incluyendo no solo promociones de obra nueva, sino también activos vinculados al turismo y a nuevas formas de habitar, como el flex living. 

El desembarco de Soda Crowd se enmarca en una tendencia más amplia: la democratización de la inversión inmobiliaria. Con una aportación mínima de 500 euros, cualquier ciudadano podrá participar en un proyecto inmobiliario a través de la plataforma. El ticket medio previsto ronda los 2.000 euros por inversor, lo que confirma que el perfil objetivo no son los grandes fondos ni los inversores institucionales, sino particulares con interés en diversificar sus ahorros.

Durante mucho tiempo, la inversión inmobiliaria fue terreno exclusivo de patrimonios elevados o grandes compañías. Con Soda Crowd, queremos cambiar esa lógica y abrir las puertas a la gente común. Es un paso más hacia un mercado inmobiliario más participativo y accesible”, señala xxxxxxx, responsable de xxxxxxx de la firma.

Plan de inversión, retos y perspectivas

El modelo que propone Soda Crowd combina financiación ágil para promotoras con oportunidades de inversión accesibles para particulares, todo ello bajo la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Los proyectos tendrán plazos de entre 12 y 36 meses, con rentabilidades objetivo que oscilan entre el 10 y el 14 % en operaciones de deuda y entre el 15 y el 20 % en equity, dependiendo del nivel de riesgo.

Para los promotores, el atractivo radica en la flexibilidad y rapidez de los procesos. A diferencia de la banca, que suele exigir largos trámites y garantías complejas, Soda Crowd ofrece un canal más directo de captación de fondos. Para los inversores, la ventaja está en acceder a un sector históricamente restringido, con importes asumibles y un marco regulador que aporta seguridad.

Sin embargo, no todo son ventajas. El propio mercado impone desafíos. El aumento de los costes de construcción, la inflación persistente y la volatilidad macroeconómica son factores que pueden impactar en la rentabilidad de los proyectos. Además, el crowdfunding inmobiliario en España es un sector competitivo, con varias plataformas ya consolidadas. Soda Crowd deberá diferenciarse con un modelo sólido de selección de proyectos, comunicación transparente y gestión del riesgo.

A esto se suma el reto de la educación financiera. Muchos inversores minoristas desconocen aún las diferencias entre participar en un proyecto mediante deuda o mediante equity, así como los riesgos asociados a cada modalidad. “Nuestro trabajo no es solo captar inversores, sino también formarles. Queremos que entiendan en qué están invirtiendo, qué riesgos existen y qué plazos deben esperar”, apunta xxxxxx.

Pese a las dificultades, la compañía mantiene un tono optimista. Su objetivo no es únicamente captar capital, sino también contribuir a dinamizar el sector de la vivienda en España. Según xxxx, “cada euro que canalizamos hacia un proyecto no solo genera rentabilidad para el inversor, también impulsa la construcción de nuevas viviendas, crea empleo y aporta soluciones a un problema social de primer orden”.

De aquí a tres años, Soda Crowd aspira a consolidarse como un actor relevante en el ecosistema inmobiliario español. Si logra cumplir su plan de financiación de 100 millones de euros, no solo habrá democratizado la inversión en inmobiliario, sino que también habrá ayudado a un buen número de promotoras a sacar adelante proyectos que, de otro modo, podrían haberse quedado en el cajón por falta de crédito bancario.